En todos somos isla, la autora, heredera de una genética longeva y de una autoestima exagerada, nos obsequia un registro poético personal inspirado en su entorno familiar troncal, en el que vierte recuerdos de su infancia, así como de familiares fuera de lo común, hasta llegar a la pérdida de sus padres, personajes casi centenarios, con quienes mantuvo una relación de interdependencia todo el tiempo.



