fbpx
¡Oferta!

Maldita mía

3,00

 Maldita mía

 

¿Dónde están aquellas guitarras

de hispánico encordado y arcaicas maderas?

¿O cincuenta años no son nada

o solamente rasguidos de cuerdas de tripa

O de nervio fulgente o de enroscado metal

O ligeras presencias de zorzales de pecho amarillo

O figuración de cardenales de testa enrojecida?

¿Por qué los pájaros cuando hablamos de guitarras?

¿Por qué esos personajes de pétalos plumosos y cambiantes

En medio de la terrícola verba de este tango negro?

¿Por qué eso todo se involucra

Con la totalidad de lo total?

Saúl Ibargoyen Islas (Montevideo, 26 de marzo de 1930-México, 9 de enero de 2019) fue un poeta, narrador, crítico, traductor y ensayista uruguayo, nacionalizado mexicano Integrante de la llamada «Generación de la crisis», bautizada así por el crítico uruguayo Ángel Rama. Esta generación estaba formada por escritores uruguayos que publicaron sus principales obras en los años cincuenta y sesenta del siglo xx.2​ En 1976 se trasladó a vivir a México, donde permaneció hasta su fallecimiento. En septiembre de 2001 recibió la nacionalidad mexicana por naturalización. Trabajó como docente en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Era miembro de la Academia de las Letras de Uruguay desde 2008. Fue jefe de redacción y subdirector de la revista Plural y editor de la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea. Publicó más de cuarenta y cinco libros, entre los que destacan: Soñar la muerte, La sangre interminable y Toda la tierra extranjera. Su producción poética (1956-2000) fue publicada por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el Instituto de Estudios Chicanos con el título El poeta y yo. Esta recopilación de poemas recoge sus principales poemarios El pájaro en el pantano (1954), Palabra por palabra (1969), Exilios (1978), Basura y más poemas (1991), El escriba de pie (2002).3​ Sus obras han sido traducidas a varios idiomas: inglés, francés, portugués, alemán, ruso, sueco, esloveno y árabe.

 

Hay otro siempre en los poemas de Ibargoyen y no suele ser  un otro u otra con privilegios, pero al mismo tiempo lo son a raíz de su existencia, de su milagroso estar en el mundo que la palabra otorga. De ese modo va fincándose una polifonía irrenunciable en los poemas del escriba hasta convertirse en música por debajo de las letras, en un ritmo más allá de las anáforas. Se trata de una cadencia que responde a cada lugar de su afecto, no sólo de su respiración, sino de los lugares que la voz concita, recorre, de las escenas de ciudad, de cuartos rotos, de jardines avasallados por la mancha urbana, de promesas incumplidas, de elegíaticos momentos que salva esta voz para fijar aquellos que somos, memoria, y para construir, temerariamente, un museo de la experiencia en un tiempo, diría Bauman, inaprensible, líquido.

Alma Karla Sandoval

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Solo los usuarios registrados que hayan comprado este producto pueden hacer una valoración.

A %d blogueros les gusta esto: